Blu amigos imaginarios

Si se acaba

La psicóloga del desarrollo Marjorie Taylor aún recuerda cuando le presentaron a una veterinaria llamada Elfi Welfi a finales de los años 90. Elfi estaba casada con Sammy Whammy, y juntos eran dueños de unos cuantos gatos y perros. Elfi vivía en un mundo completamente teñido de corbata: pelo, piel, muebles, sábanas, todo. Y era tan alta como un dedo meñique.
La niña había ido a ver a Taylor a su Laboratorio de la Imaginación en la Universidad de Oregón, donde explora la relación entre los compañeros imaginarios y el desarrollo social y cognitivo de los niños hasta la edad adulta. Su trabajo ha cambiado la visión negativa de los amigos imaginarios y ha transformado la forma en que los investigadores abordan los estudios sobre la imaginación.
Elfi Welfi es uno de los amigos imaginarios más memorables con los que Taylor se ha topado en su investigación. “Era bastante elaborada y estructurada”, recuerda. “Los compañeros imaginarios y los mundos en los que viven pueden ser realmente detallados”.
Según Taylor y sus colegas en el campo de la investigación de la imaginación, un compañero imaginario es un amigo que un niño ha creado, del que habla o con el que interactúa de forma habitual. A lo largo de casi 30 años, Taylor ha oído hablar de amigos imaginarios que pueden volar, vivir en la luna, hacerse invisibles y respirar fuego, y que pueden adoptar la forma de extraterrestres, reptiles e incluso objetos reales como animales de peluche.

Conejo jojo

Paige Davis no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.
El cangrejo Crabby es el amigo imaginario de mi hijo Fisher, de cuatro años. Crabby apareció en unas vacaciones en Noruega escabulléndose de su oreja tras una noche de lágrimas por un dolor de oído. Al igual que otros amigos imaginarios de la infancia, Crabby debería ser un indicio de que la mente de Fisher está creciendo y desarrollándose positivamente. De hecho, las investigaciones demuestran que los compañeros invisibles pueden ayudar a potenciar las habilidades sociales de los niños.
Pero, ¿qué ocurre cuando los niños crecen y sus amigos imaginarios desaparecen? ¿Habrá influido Crabby en Fisher hasta la adolescencia o la edad adulta? ¿Y qué pasa si sigue teniendo amigos imaginarios de adulto? La gran mayoría de las investigaciones sobre los amigos imaginarios se centran en los niños pequeños, ya que es la época en la que es más probable que aparezcan estos compañeros de juego. Pero los investigadores han empezado a estudiar el impacto de los amigos imaginarios de la infancia en la adolescencia y la edad adulta.

Amigo imaginario

Los amigos imaginarios (también conocidos como amigos de mentira, amigos invisibles o amigos inventados) son un fenómeno psicológico y social en el que una amistad u otra relación interpersonal tiene lugar en la imaginación y no en la realidad física.
Se cree que los primeros estudios centrados en los amigos imaginarios se llevaron a cabo durante la década de 1890[2] Hay pocas investigaciones sobre el concepto de amigos imaginarios en la imaginación de los niños. Klausen y Passman (2007) informan de que los compañeros imaginarios se describían originalmente como criaturas y espíritus sobrenaturales que se creía que conectaban a las personas con sus vidas pasadas[3] Los adultos de la historia han tenido entidades como dioses domésticos, ángeles de la guarda y musas que funcionaban como compañeros imaginarios para proporcionar consuelo, guía e inspiración para el trabajo creativo[3] Es posible que el fenómeno apareciera entre los niños a mediados del siglo XIX, cuando se enfatizaba la infancia como una época importante para el juego y la imaginación[3].
En algunos estudios, los amigos imaginarios se definen como niños que se hacen pasar por un personaje específico (imaginado por ellos), u objetos o juguetes personificados[4]. Sin embargo, algunos psicólogos definen a un amigo imaginario sólo como un personaje creado por separado. [5] Los amigos imaginarios pueden ser personas, pero también pueden adoptar la forma de otros personajes como animales u otras ideas abstractas como fantasmas, monstruos, robots, extraterrestres o ángeles.[4][6] Estos personajes pueden crearse en cualquier momento de la vida, aunque la cultura occidental sugiere que son más aceptables en niños de edad preescolar y escolar.[4][5][6]

Amigo imaginario

Los amigos imaginarios (también conocidos como amigos de mentira, amigos invisibles o amigos inventados) son un fenómeno psicológico y social en el que una amistad u otra relación interpersonal tiene lugar en la imaginación y no en la realidad física.
Se cree que los primeros estudios centrados en los amigos imaginarios se llevaron a cabo durante la década de 1890[2] Hay pocas investigaciones sobre el concepto de amigos imaginarios en la imaginación de los niños. Klausen y Passman (2007) informan de que los compañeros imaginarios se describían originalmente como criaturas y espíritus sobrenaturales que se creía que conectaban a las personas con sus vidas pasadas[3] Los adultos de la historia han tenido entidades como dioses domésticos, ángeles de la guarda y musas que funcionaban como compañeros imaginarios para proporcionar consuelo, guía e inspiración para el trabajo creativo[3] Es posible que el fenómeno apareciera entre los niños a mediados del siglo XIX, cuando se enfatizaba la infancia como una época importante para el juego y la imaginación[3].
En algunos estudios, los amigos imaginarios se definen como niños que se hacen pasar por un personaje específico (imaginado por ellos), u objetos o juguetes personificados[4]. Sin embargo, algunos psicólogos definen a un amigo imaginario sólo como un personaje creado por separado. [5] Los amigos imaginarios pueden ser personas, pero también pueden adoptar la forma de otros personajes como animales u otras ideas abstractas como fantasmas, monstruos, robots, extraterrestres o ángeles.[4][6] Estos personajes pueden crearse en cualquier momento de la vida, aunque la cultura occidental sugiere que son más aceptables en niños de edad preescolar y escolar.[4][5][6]

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad